“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (S. Juan 3:16)

Al continuar esta jornada de ayuno y oración, tenemos que recordar orar por nuestros amigos y familiares que no han recibido a Cristo como su Señor y Salvador. Me a pasado que a veces pienso que tal vez ya no hay esperanza para ellos y que ya he orado por ellos demasiado tiempo sin ningún cambio notable. Parece que mientras más oro por ellos, más lejos parecen estar de Dios o empeora su situación. Sin embargo, Dios fue a la cruz por todos nosotros y es nuestro deber seguir hablándoles a nuestros amigos/familiares sobre él. Tenemos que seguir orando por ellos sabiendo que Dios tiene el poder de mover corazones y circunstancias.

“ Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”. (S.Mateo 19:26)

Dios no se rindió con nosotros, y al igual nosotros no debemos de renunciar a los demás. Al hacer nuestra parte, Dios hará la suya. Nuestro trabajo es seguir orando, creyendo, y emostrando el amor de Dios para ellos.

Aunque parezca como que nomas no quieren saber nada de Cristo, nuestro deber es seguir amándolos. Y de eso no nos debemos de cansar.

“No nos cansemos, pues, de hacer bien;porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. (Galatas 6:9) RVR1960

Si un amigo/familiar tiene una necesidad, es nuestro deber ayudarlos. De esta manera sabrán del amor de Dios.

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” (1 Juan 5:17) RVR1960

Recuerda, Dios amó al mundo, ¿y tu?.